Nadie quiere enfrentarse al clásico pan duro en el desayuno. Si bien es uno de los alimentos más presentes en la mesa, pocas personas conocen la forma correcta de conservarlo para mantenerlo fresco por más tiempo.
Según el panadero holandés Joost Arisj, el error más común es guardar el pan en bolsas plásticas. Aunque puede parecer una opción lógica, este método en realidad acelera el deterioro y favorece la aparición de moho, lo que deriva rápidamente en pan duro.
La mejor estrategia, de acuerdo con Arisj, es usar envoltorios de papel. Este material permite que el pan respire y evita el exceso de humedad, lo que disminuye las probabilidades de que se convierta en pan duro.
Otra alternativa eficiente es usar una panera, ese clásico recipiente que muchos hogares aún conservan. Su diseño permite mantener el pan en un ambiente ventilado, donde se evita tanto el resecamiento como la textura gomosa, dos etapas previas al inevitable pan duro.
"Su diseño permite mantener el pan en un ambiente ventilado".
Dos o tres días
Por su parte, el chef Jonathan Davis coincide en que, para prevenir el pan duro, lo mejor es consumirlo en los primeros dos o tres días después de la compra. Si esto no es posible, la recomendación es congelarlo.
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