Mantener el inodoro libre de manchas y bacterias es fundamental para la higiene del baño y para prevenir la proliferación de gérmenes que pueden afectar la salud. Para esto, existe un método simple, económico y ecológico que deja el inodoro como nuevo sin necesidad de usar productos químicos agresivos.
La clave está en combinar dos ingredientes que suelen estar en cualquier hogar: vinagre blanco y bicarbonato de sodio. Esta dupla no solo es segura para el medio ambiente, sino que resulta sumamente efectiva para eliminar la suciedad incrustada del inodoro.
El vinagre, gracias a sus propiedades antimicrobianas y a su acidez, disuelve el sarro y elimina bacterias, mientras que el bicarbonato actúa como un abrasivo suave capaz de descomponer las manchas sin dañar la superficie.
Aplicar este truco en el inodoro es muy sencillo: basta con cubrir las zonas manchadas con bicarbonato y, enseguida, verter vinagre para que la mezcla actúe durante varios minutos.
"Basta con cubrir las zonas manchadas con bicarbonato".
Las áreas más difíciles
El efervescente resultado no solo facilita la limpieza, sino que actúa en las áreas más difíciles. Con una buena cepillada y un enjuague abundante, el inodoro recupera su brillo y queda completamente higienizado.
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