El limón es un fruto indispensable en la cocina. Sin embargo, uno de los grandes desafíos es conservarlo en buen estado, ya que puede secarse, perder jugo o pudrirse con facilidad si no se almacena correctamente.
Una de las claves para mantener el limón fresco durante más tiempo es entender que este cítrico necesita un entorno específico: humedad constante y una temperatura moderadamente fría.
A diferencia de otros alimentos, el limón no responde bien al frío extremo, por lo que guardarlo en los compartimentos más suaves de la heladera, como la puerta o el cajón inferior, es la mejor opción.
Además de la temperatura, la humedad es esencial para prolongar la frescura del limón. Si se deja al aire libre, su cáscara se reseca y pierde sus propiedades con rapidez. Por eso, se recomienda envolver cada limón en papel film después de humedecer ligeramente la cáscara con un algodón puede ayudar a conservar su jugosidad natural.
"Se recomienda envolver cada limón en papel film".
En contacto
Otro consejo importante es evitar que el limón esté en contacto con frutas como manzanas o bananas. Estas emiten etileno, un gas natural que acelera el proceso de maduración y puede hacer que el limón se deteriore mucho más rápido.
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