En tiempos de calor, la sandía es una de las frutas más consumidos debido a su capacidad para refrescarnos ante las altas temperaturas. Al ser de gran tamaño, las personas suelen cortarlas y guardarlas en la heladera para que no pierdan su frescura.
Lo cierto es que las cáscaras de la sandía también contienen componentes importantes para el organismo y la piel. Hay algunos métodos para usarla y evitar desperdiciar este tipo de alimentos ricos en antioxidantes, vitaminas y minerales.
Un uso posible de la cáscara de la sandía es en la gastronomía. Se puede usar para preparar una mermelada o un dulce. Para esto, se debe cocinar la parte blanca con azúcar, jugo de limón y canela. Los ingredientes se fusionan con la cocción y la mezcla tomará consistencia.
Un uso posible de la cáscara de la sandía es en la gastronomía.
También se puede emplear en la elaboración de jugos y batidos. Siendo una fruta con mucha fibra y antioxidantes, puede aportarle un importante valor nutricional a cualquier preparación.
El cuidado de la piel
A su vez, la cáscara de la sandía también puede servir para purificar la piel y eliminar asperezas. Solo basta con frotar la parte blanca de la cáscara sobre la zona dañada con movimientos circulares. La sensación de frescura es inmediata.
Asimismo, también puede ser usada para convertirse en un abono natural. Gracias a su contenido de nutrientes y antioxidantes, la fruta se descompone rápido y fortalece la tierra de nuestro jardín rápidamente.
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