Una lluvia de escombros cayó sobre el sur de Florida y las Bahamas, obligando al cierre de cuatro aeropuertos, incluyendo Miami y Fort Lauderdale. Esto se debió a la explosión del cohete Starship de SpaceX que había despegado el jueves desde la base de Boca Chica, Texas.
Una enorme cantidad de vuelos, que hacían su ruta por el Caribe, tuvieron que modificar sus trayectorias como medida de seguridad para encontrarse con los restos del cohete que dejaron un particular espectáculo en el cielo, similar al de una lluvia de meteoritos.
La primera etapa del cohete, el propulsor Super Heavy, logró regresar a la base y fue atrapada por el sistema de recuperación de pinzas. Sin embargo, la etapa superior perdió contacto y explotó, esparciendo restos en una amplia zona del sur de Florida.
Ante esta situación, la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos ordenó la restricción de vuelos en los aeropuertos de Miami, Orlando, Fort Lauderdale y Palm Beach. “La prohibición sigue al lanzamiento fallido del Starship de SpaceX, que despegó de Starbase en el sur de Texas”, señaló la FAA en su cuenta de X.
Según el alcalde de Fort Lauderdale, Dean Trantalis, la policía y los bomberos recibieron múltiples llamadas de personas preocupadas por la caída de escombros en distintas zonas de la ciudad.
“Desmontaje rápido e imprevisto”.
Desde la empresa de Elon Musk decidieron evitar hablar de una “explosión”, y calificaron el incidente como un “desmontaje rápido e imprevisto” del cohete. Mientras tanto, la FAA investiga las causas del fallo y evaluar posibles restricciones a futuros lanzamientos de SpaceX.
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