El hecho de perdón es una manera universal para poner fin a los conflictos y continuar adelante. En algunos países se usa esta palabra no solo para disculparse, sino que también se emplea como una manera de pedir permiso o alertar a alguien para que se aparte.
Sin embargo, en algunos casos, el acto de pedir perdón se transforma en un hábito excesivo, incluso abusivo, que puede impactar negativamente en el bienestar emocional y en las interacciones con el resto. Muchas personas se sienten con la necesidad de disculparse continuamente pese a no haber cometido ningún acto reprochable.
Cuáles son los motivos
De acuerdo con varios estudios de psicología, hay varios motivos por los que las personas tienden a pedir perdón de manera excesiva. Saber identificar el por qué puede ayudar a que poco a poco nos saquemos esta palabra.
Una de las razones puede ser la baja autoestima. Las personas con baja autoestima tienden a sentirse culpables de forma injustificada. Pueden tener la sensación de que son un peso para los demás o que, de alguna forma, están generando inconvenientes sin querer.
Necesidad de aceptación social. Normalmente, las personas que buscan la aprobación frecuente de los demás se inclinan por pedir perdón para evitar problemas o desagradar a alguien. La disculpa se transforma en una estrategia para hacer que los demás se sientan cómodos.
La disculpa se transforma en una estrategia para hacer que los demás se sientan cómodos.
Manejo del conflicto. El exceso de disculpas también puede ser una manera de eludir conflictos. Las personas que han estado en ambiente familiares donde los desacuerdos resultaban en peleas o situaciones incómodas, a veces aprenden a perdonar constantemente como una forma de evitar inconvenientes.
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