Cuidar tus plantas implica varios factores: no solo se trata del riego y la luz, sino también de los nutrientes que reciben. Para quienes buscan una opción natural y económica, existen varias opciones de abonos caseros que pueden mejorar la salud del suelo sin necesidad de utilizar productos químicos.
Una de las opciones más efectivas es el compost casero, que se elabora con restos de frutas y verduras, café usado y hojas secas. El compost debe descomponerse en un lugar aireado y removerse a diario para conseguir un fertilizante rico en nutrientes en pocas semanas. Tus plantas te lo agradecerán.
También se pueden utilizar ingredientes específicos como las cáscaras de plátano, que contienen potasio y fósforo. Al hervirlas en un litro de agua por unos 10 minutos y usar el líquido resultante en el riego, se estimula el crecimiento de las plantas.
Otra opción es utilizar cáscaras de huevo trituradas, ya que son ricas en calcio y, así, fortalecen las raíces. El agua de arroz o de pasta sin sal es otro fertilizante natural que puede aplicarse una vez por semana a tus plantas.
Otra alternativa
Asimismo, los posos de café pueden mezclarse con la tierra para mejorar su fertilidad, gracias a su alto contenido de nitrógeno. Anímate a probar estas opciones y ya verás cómo tus plantas cobran nueva vida.
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